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Diario de mi viaje a Mlale (Malawi)

Por Jesús Chapinal

Salí del trabajo y me fui corriendo a coger el avión con ganas de llegar a mi destino, donde llevaban casi un mes mis dos compañeros supervisando la obra, me dio la bienvenida mi compañero Lorenzo, que me puso al tanto de la idiosincrasia de Malawi.

De camino al hospital, hicimos parada en el hogar social que dirige Estela, encantadora y muy buena conversadora, con la que estuvimos compartiendo muchas anécdotas. Es un sitio en el que viven niñas con pocos recursos y donde se permite también la entrada de los niños para que estudien todos juntos.

Aprovechamos la ocasión para revisar sus instalaciones fotovoltaicas y mejorarlas en una posterior visita con nuestro compañero, José Luis, curtido ya en varias de la ONG, con las herramientas precarias que haya.

Al llegar al hospital de Mlale, conocer a nuestras maravillosas anfitrionas de la India y Malawi, ver las buenas condiciones del hospital y el ambiente tan acogedor, me dio la sensación de estar en un oasis en comparación con la pobreza que había en los poblados por los que pasamos en el trayecto.

Hubo elecciones presidenciales entre semana y los instaladores no fueron a su puesto de trabajo para poder ir a votar, así que pusimos rumbo al hospital de Kapiri a revisar otro proyecto de la ONG. Nos dio la oportunidad de conocer a las mujeres que gestionan el hospital y que colaboran con una cooperativa textil y agrícola que fomenta el empleo de la población local y el respeto al medio ambiente.

Nos fuimos de vuelta al hospital de Mlale para terminar los últimos trabajos para que pudieran conseguir el tan ansiado suministro estable de electricidad, sin tener que sufrir los cortes de varias horas, tan habituales en esa zona, y poder dedicar el ahorro de sus facturas en la mejora de los servicios del centro sanitario. 

Finalmente, pusimos en marcha la instalación y volvimos a casa con el convencimiento de haber mejorado la calidad de vida de los trabajadores y pacientes del hospital. 

Fue una experiencia muy enriquecedora que te da más energía para acometer los próximos proyectos en cualquier lugar desfavorecido del mundo, siempre de la mano de la gente local, que son los que realmente saben sus necesidades y les dan sostenibilidad a largo plazo.

 

 

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