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Mercedes Ballesteros, un premio muy merecido

 Por Lucila Izquierdo

Mercedes Ballesteros ha sido compañera en CIEMAT y lo es también en Energía sin fronteras donde además es su representante en el patronato. A partir de su formación en Ciencias y en Biotecnología, Mercedes orientó su carrera profesional en el CIEMAT, en donde ha trabajado en el área de energías renovables, especialmente en el ámbito de biocarburantes. Desde 2019 hasta su reciente jubilación ha desempeñado el cargo de Subdirectora General, responsable del Departamento de Energía de este centro público de investigación. Gran profesional y grandísima persona, se ha dejado entrevistar para que la conozcamos mejor.

 

¿Qué fue lo primero que pensaste cuando supiste que habías recibido el premio que lleva el nombre de Mª Rosario Heras, compañera tuya en CIEMAT?

–Al enterarme de que había recibido el Premio Nacional de Energía Mª Rosario Heras, sentí una profunda emoción y gratitud. Charo, como todos la conocemos, ha sido una profesional excepcional y una pionera en la investigación de eficiencia energética en la edificación. Como compañera en CIEMAT, ha sido una fuente de inspiración y recibir un premio con su nombre es, para mí, un honor que representa no solo un reconocimiento a mi trabajo, sino también al de todas las personas que hemos trabajado en este sector por una energía más limpia y accesible para todos. 

Este premio refleja también la labor que se está haciendo desde Energía sin fronteras para promover una transición energética justa, especialmente en comunidades vulnerables. El trabajo de Esf es un ejemplo claro de cómo la energía puede ser una herramienta de justicia social, tal como lo hizo Mª Rosario durante su carrera.

 

¿En qué momento de tu carrera decidiste que la energía debía ser también una herramienta de justicia social?

–Desde el comienzo de mi carrera, entendí que la energía es un pilar fundamental para el desarrollo. Sin embargo, fue al darme cuenta de las enormes desigualdades en el acceso a la energía entre distintos países y comunidades, cuando tomé conciencia de que la energía debía ser también una herramienta para la justicia social. Esto lo he podido vivir más de cerca desde que formo parte del Patronato de Energía sin fronteras, una ONG que trabaja precisamente para llevar soluciones energéticas, abastecimiento de agua y servicios de saneamiento a las comunidades más desfavorecidas. 

Desde mi papel en Esf, he podido conocer su trabajo en numerosos proyectos y comprobar cómo entendió desde su origen que la necesidad de conseguir el acceso universal a la energía es un elemento imprescindible para cualquier objetivo de justicia social;  y no solo para los que no tienen acceso, sino también para los que, aun teniendo acceso, no pueden disponer de ella por no poder pagarla, situación que llamamos pobreza energética, cada día más grave en los países que consideramos desarrollados como es España. 

 

 ¿Crees que la transición energética está teniendo en cuenta a las personas más vulnerables?

–A pesar de los avances en la transición energética, aún hay mucho por hacer para que se tenga en cuenta de manera adecuada a las personas más vulnerables. En Energía sin fronteras somos conscientes de que la transición energética debe ser inclusiva y considerar las necesidades de todos, especialmente las de aquellos que viven en situación de vulnerabilidad. A través de los proyectos que se desarrollan en zonas rurales y empobrecidas en Asia, África y Latinoamérica, se ha demostrado que las energías renovables son una solución efectiva y accesible para las comunidades que no tienen acceso a la electricidad, al abastecimiento de agua o a servicios de saneamiento. Estos proyectos no solo mejoran la calidad de vida, sino que también fomentan el desarrollo económico y social de las zonas más aisladas. En Esf también se trabaja activamente con varios socios para reducir la pobreza energética en España, un desafío que afecta a muchas familias que no pueden satisfacer necesidades básicas de energía debido a ingresos insuficientes, y puede agravarse si la vivienda es ineficiente energéticamente. 

 

  ¿Qué retos urgentes ves para lograr una transición energética realmente justa?

–Uno de los mayores retos es garantizar que la transición energética llegue a todas las personas, especialmente a aquellas que viven en condiciones de pobreza energética. En España, por ejemplo, muchas familias siguen viviendo sin acceso a fuentes de energía asequibles. En Energía sin fronteras, en colaboración con socios locales, se trabaja activamente para reducir la pobreza energética, ofreciendo formación y asesoramiento para mejorar la gestión de la energía y fomentar el ahorro y la eficiencia energética en el hogar, lo que permite generar impacto directo y positivo. 

En el ámbito global, otro reto es asegurar que la electrificación en zonas rurales y remotas de Asia, África y Latinoamérica no quede rezagada. Es crucial que los gobiernos de estas regiones implementen políticas energéticas inclusivas y que organizaciones como Esf continúen colaborando con ellos en la definición de sus planes de electrificación rural en zonas aisladas como lo está haciendo ahora en algunos países de Latinoamérica. 

 

¿Qué papel puede jugar la ciudadanía en este cambio?

–La ciudadanía tiene un papel clave en la transición energética, ya sea a través de su consumo responsable, su participación en iniciativas comunitarias o su apoyo a políticas públicas que promuevan energías renovables y la eficiencia energética. En Energía sin fronteras creemos que la sensibilización es fundamental. La ciudadanía debe entender que la transición energética no solo es un problema ambiental, sino también una cuestión de justicia social. Es importante apoyar proyectos que lleven acceso a la energía limpia a las comunidades más vulnerables, tal como lo hace Esf, donde la participación local en la gestión de los proyectos es esencial para garantizar su éxito y sostenibilidad.

 

Como patrona de Energía sin fronteras, ¿qué te gustaría que recordaran de la organización las personas que la han conocido?

–Me gustaría que las personas la recordaran como una organización comprometida con la justicia social y la sostenibilidad. En Esf no solo se trabaja para llevar energía a comunidades vulnerables, sino que también se empodera a las personas, ayudándolas a gestionar sus propios recursos energéticos de forma eficiente y sostenible. Su trabajo va más allá de la provisión de tecnología, se busca crear un cambio duradero en las vidas de las personas. Espero que los proyectos realizados en Asia, África, Latinoamérica y España sigan siendo un modelo de cooperación, solidaridad y desarrollo sostenible ya que no solo proporcionan acceso a la energía, sino que mejoran la calidad de vida, la educación y la salud de las comunidades sobre las que se actúa, fomentando su desarrollo económico y social.

En resumen, me gustaría que Esf se recuerde como una organización que se esforzó siempre por hacer la transición energética accesible para todos.

 

  ¿Qué mensaje enviarías a todas las personas que de alguna manera contribuyen a hacer posible la actividad y el impacto social de Energía sin fronteras?

–Quiero agradecer sinceramente a todas las personas que contribuyen, de cualquier manera, a hacer posible el trabajo de Energía sin fronteras. Gracias a su esfuerzo, dedicación y compromiso, se ha logrado impactar positivamente en la vida de miles de personas, tanto en España como en diversas comunidades de Asia, África y Latinoamérica. 

Desde los proyectos para reducir la pobreza energética en España hasta las iniciativas en zonas rurales aisladas de países en desarrollo, el trabajo de todos es crucial para avanzar en una transición energética que sea no solo ecológica, sino también justa y equitativa. Esf ha demostrado que, mediante la cooperación y el trabajo conjunto con socios locales, es posible transformar la vida de las personas a través de la energía. Su trabajo en estrecha colaboración con gobiernos y autoridades energéticas de varios países latinoamericanos para apoyar la electrificación de las zonas rurales aisladas, o contribuyendo a la redacción de Planes Nacionales de Electrificación Rural.

Gracias por formar parte de este cambio tan necesario y significativo. ¡Juntos podemos seguir haciendo realidad una transición energética para todos!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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