
Casi 700 millones de personas en el mundo aún viven sin acceso a la electricidad. La mayoría se encuentran en zonas rurales alejadas donde extender la red eléctrica resulta técnicamente complejo o económicamente inviable. Sin embargo, Energía sin fronteras siempre ha defendido que el acceso a esta energía es un factor clave para el desarrollo que permite mejorar la educación, fortalecer los servicios de salud, impulsar la actividad económica y aumentar la calidad de vida de las comunidades.
En este contexto, las soluciones eléctricas aisladas se han convertido en una herramienta fundamental para garantizar el acceso a estas poblaciones. A través de tecnologías renovables y modelos de gestión adaptados al entorno, es posible llevar energía segura, sostenible y asequible a lugares donde antes parecía imposible.
Para llevar electricidad a una comunidad es preciso comprender sus necesidades reales. No todas las comunidades requieren la misma capacidad ni utilizan la electricidad de la misma forma. Durante esta fase inicial se realizan estudios para analizar aspectos como número de hogares, infraestructuras comunitarias (escuelas, centros de salud, pozos de agua…), actividades productivas existentes o potenciales y consumo energético actual (si utilizan generadores o combustibles tradicionales). Involucrar a la comunidad desde el inicio es imprescindible para ayudar a identificar prioridades y aumentar las probabilidades de éxito y sostenibilidad del proyecto.
Identificada la demanda, el siguiente paso es analizar y decidir qué soluciones son las más adecuadas teniendo en cuenta las características de la comunidad y los recursos naturales disponibles en la zona. La tecnología ofrece ya soluciones para ello entre las que las más habituales se basan en energías renovables mediante:
A/ Sistemas solares domésticos:
Sistemas solares domésticos o pequeños kits fotovoltaicos instalados en cada vivienda que suelen incluir paneles solares, baterías, reguladores de carga y algunos puntos de iluminación.
B/ Minirredes eléctricas comunitarias:
Cuando las viviendas están relativamente agrupadas puede instalarse una minirred eléctrica comunitaria que, a partir de una planta de generación, normalmente solar, suministra electricidad a varias casas a través de una red local de distribución. Las minirredes permiten cubrir una mayor demanda energética y facilitar el uso productivo de la electricidad.
Seleccionada la tecnología, el diseño técnico del sistema incluye el cálculo de la capacidad de generación necesaria, el dimensionamiento del sistema de almacenamiento, el diseño de la red de distribución (si existe minirred), la selección de equipos y materiales y del modelo de gestión.
En muchos proyectos, el proceso de instalación incluye la participación de técnicos locales o miembros de la comunidad. Esto no solo facilita la implementación, sino que también contribuye a desarrollar capacidades técnicas en el territorio.
Para Esf, la sostenibilidad de un sistema energético no depende únicamente de la tecnología. Uno de los elementos más importantes es la gestión del sistema una vez finalizada la instalación. Por este motivo, Esf incluye programas de formación para la comunidad en los proyectos de electrificación que abordan temas como el uso eficiente de la energía, el mantenimiento básico de los equipos, la organización de comités locales de apoyo a la gestión técnica o de tarifas o sistemas de pago. En todas estas cuestiones, Esf incorpora una dimensión de género. Habitualmente, se crean comités o estructuras comunitarias responsables de administrar el sistema, recaudar fondos para mantenimiento y coordinar reparaciones cuando sea necesario.
Desde su creación, Esf ha acometido múltiples proyectos de instalaciones eléctricas fotovoltaicas tanto en comunidades aisladas como en comunidades con suministro eléctrico débil o poco accesible. Estas intervenciones han beneficiado tanto a instalaciones colectivas, como a hogares o sistemas productivos. Cada nuevo proyecto no solo proporciona electricidad, sino que abre nuevas oportunidades para el desarrollo, la educación, la mejora del bienestar de las personas y el ejercicio de sus derechos humanos.
Para Esf, garantizar el acceso a la energía para todos sigue siendo uno de los grandes retos globales, pero también una oportunidad para construir un futuro más justo y sostenible.
(Español) Somos una ONGD de personas voluntarias comprometidas con el bienestar de los más vulnerables, una plataforma de la sociedad civil que quiere trabajar por el desarrollo de los más desfavorecidos y alejados, mediante su experiencia y capacidad de acción en el acceso a la energía.
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