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El inteligente psicópata que creó Patricia Highsmith en 1955, Tom Ripley, cuenta con varias adaptaciones cinematográficas, todas ellas con grandes nombres y mucho éxito de taquilla. La novedad de este año es su versión en miniserie televisiva, en un blanco y negro deslumbrante. Es una apuesta estética donde la acción discurre lentamente para poder recrearse en los bellísimos escenarios italianos donde se desarrolla. La fotografía es apabullante y subraya el arte que encuentra en cualquier rincón exterior o interior (Caravaggio),

Zaillian escribe y dirige los ocho episodios y lleva su cámara con maestría a un sinfín de planos detalle, acompañando de cerca a Ripley, el inteligente estafador hiperconocido por lectores y cinéfilos. En la serie un millonario americano le contrata para viajar a Italia y convencer a su hijo de que abandone su vida bohemia y vuelva a casa.  Ripley despliega su enorme talento para ser quien no es y salir airoso de todos sus engaños, que son muchos. Engancha porque genera tensión y, sobre todo, por la cuidadísima forma y el ritmo lento de la realización. Muy recomendable para un maratón de fin de semana.