Una suave transición generacional

                                                                                                                     Por Jesús Abadía

Si echamos la vista atrás, apreciaremos que en los últimos años se ha ido produciendo una renovación natural del voluntariado en todos los ámbitos de responsabilidad. Los pioneros que hace 18 años fueron capaces de levantar Esf y con esfuerzo y entusiasmo consiguieron hacerla crecer y consolidarla a nivel global, han ido dejando paso a otros voluntarios con impulso e ideales renovados. Y lo más importante, este cambio se ha producido de forma gradual, apenas perceptible, en forma de suave transición.

Este cambio generacional se ha producido a la vez que se ponía en marcha la Agenda 2030, un cambio de paradigma en el mundo de la cooperación, que ha traído la integración de los ODS en toda la actividad de Esf.

La medición del impacto de los proyectos, la importancia de las alianzas, la sostenibilidad, el cambio climático o el enfoque de derechos humanos e igualdad de género son nuevas perspectivas que de la mano de los ODS han venido a complementar y reforzar esa visión inicial de Esf, más centrada en la tecnología de las infraestructuras de agua y energía de nuestras intervenciones.

La presencia en Esf de jóvenes casi duplica la media del sector de voluntariado, lo que supone para Esf un activo de gran valor por su entusiasmo, compromiso con la justicia social, formación y pensamiento creativo como fuente de nuevas ideas y planteamientos. Y a la vez es un gran reto para todos nosotros que los jóvenes mantengan este nivel de compromiso con Esf y que seamos capaces de retenerlos aportando lo mejor de sí mismos.

Para ello es fundamental que asuman mayores cuotas de responsabilidad y de capacidad de decisión, pero también que seamos capaces de encauzar sus ideales de solidaridad a través de actividades de incidencia social, de sensibilización y educación de la ciudadanía y, sobre todo, acercándoles con más presencia sobre el terreno a la realidad social de las poblaciones vulnerables a las que atendemos.

En suma, busquemos internamente ese equilibrio entre experiencia y modernidad para facilitar que esta transición suave sea un proceso continuo y enriquecedor.