Mi trayectoria en Esf: el pasado y el futuro

por José Luis Trimiño

Soy voluntario de Energía sin fronteras desde 2012. José María Arraiza y Agustín de Cárdenas me “ficharon” en una sesión del Aula de Solidaridad. Yo había regresado de Bruselas, donde trabajé en la Comisión Europea 23 años. Reinstalado en Madrid, estuve buscando emplear mis energías y experiencia en algo útil para la sociedad. La verdad es que conocía poco el mundo de las ONG porque yo había trabajado en desarrollo pero en un entorno más macro.

José María me pareció muy serio y comprometido. Y me apunté. Mi primer trabajo fue un proyecto de “Internacionalización de Esf”, que coordinamos Miguel Chamochín y yo. Creo que contribuimos a estimular el contacto con otras organizaciones y a situar lo que hacíamos en marcos más generales. Y conocí a muchos más voluntarios de Esf. Me siguió gustando.

En 2014 entré en la Junta Directiva, como Secretario. No sabía mucho de eso, pero era necesario cubrir la baja de Agustín y mi sentido del orden venía bien. En esa reorganización, Lucila Izquierdo se hizo cargo de la Presidencia de la Junta. Ella antes llevaba el Área de Estudios y pensó que una cosa así -que llamamos “Reflexión y Estudios”- la podíamos llevar entre los dos. Vio que el entorno en el que nos movemos cambia continuamente y es necesario adaptarse al cambio. De ahí surgió la idea de un observatorio o “vigía”, consistente en mirar lo que ocurre alrededor y difundirlo dentro de Esf, para facilitar nuestra adaptación a medio plazo.

En 2015, Fernando Hidalgo y Miguel Chamochín me propusieron participar en el blog de Esf. Yo no tenía ni idea de blogs pero aprendí. Siempre estamos -personas y organizaciones- en edad de aprender.

Entre la secretaría y el blog, he estado ocupado varios años. He visto evolucionar a Esf. Y renovarse. Una preocupación de los fundadores era: “¿Resistirá Esf a que la generación inicial vaya dejando paso a otros?” He comprobado que sí. En la nueva Junta Directiva creo que ya no hay nadie de esa generación fundadora. Ahora sigo trabajando con Lucila en el área de “Estrategia y Comunicación”.

Esf sigue evolucionando. Al principio, el interés se centraba en hacer bien los proyectos. Luego vino la preocupación por su sostenibilidad. Después, por la transformación -desarrollo no es sinónimo de crecimiento- de las comunidades donde trabajamos. En alianza con otros, para impulsar cambios más allá de la energía y el agua-saneamiento. En ello veo el futuro, en las personas y las actividades de Energía sin fronteras. En el plano personal, yo lo veo en mi nieta.