Foto Luci con el padre PauEl pasado mes de octubre tuvimos la suerte de compartir una tarde con el padre Paul Kam, sacerdote carmelita y director del colegio Notre Dame du Carmel, en Bobo Dioulasso, Burkina Faso. Este colegio nos ha presentado un nuevo proyecto, que está en fase de estudio, para la mejora del acceso al agua potable en este colegio de más de 600 alumnos y alumnas. Es el primer proyecto que realizaría Energía sin Fronteras en el “país de los hombres íntegros” (su traducción oficial).

Este burkinabe nacido en Banfora, habla perfectamente castellano, ya que ha estado estudiando en Madrid. Desde 2013 está destinado en Bobo Dioulasso, segunda ciudad del país. Nos cuenta que le gusta ser director, aunque a veces es muy duro; que le gusta dedicar su trabajo a dar una educación de calidad a los niños y niñas del barrio. También nos cuenta que al principio había más niños que niñas en el colegio, pero poco a poco ha ido cambiando. “Se nota que los padres están tomando conciencia; ya han entendido que las niñas tienen que ir al colegio”, nos dice. De hecho, habla del problema de los embarazos adolescentes, y cree que la educación es la mejor alternativa para evitar estos casos: “Si se toman en serio los estudios, pueden salir adelante.”

Hablamos también con él del acceso a la energía en Burkina Faso: “Quedan muchas cosas que hacer, aunque el Gobierno poco a poco va mejorando las infraestructuras. Hay muchos niños y niñas que salen a las calles a estudiar debajo de farolas”. Para evitar estas situaciones, los Padres Carmelitas tienen un proyecto en la capital: que los chicos y chicas pueden ir a estudiar a una escuela de tarde sin necesidad de tener que hacerlo bajo una farola.

El colegio Notre Dame du Carmel está ubicado en el nuevo barrio de BelleVille, una zona en crecimiento; de hecho tienen más solicitudes que acceso. El colegio oferta desde infantil hasta la primera parte de secundaria, y año a año van creciendo hasta llegar al liceo.

Le preguntamos también por la situación de violencia en el país. Nos dice que, en general, en Burkina hay una convivencia pacífica entre las diferentes religiones. Pero se nota que van calando ideas más radicales en algunos sectores.
Para finalizar, manda un mensaje para toda la base social de Esf: “Estamos agradecidos con todo lo que se hace. Es algo que me impacta siempre que vengo por España, cómo la gente se implica y ayuda a otras personas sin que ni siquiera las conozcan. Hay mucha gente solidaria. Animo a seguir colaborando. Uno puedo hacer algo pensando que es poco, pero la grandeza de la entrega es mucha. Vale la pena seguir. Nosotros allí seguimos luchando y poco a poco se van consiguiendo cosas.”

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