Sor Alfonsine superiora de Madjré 1La Hermana Alphonsine Hounkpe nos trae a Madrid este mes de septiembre buenas noticias del Centro de Tratamiento Antilepra (CTAL) de Madjré, en Benin. Sor Alfonsina, como la llamamos en Esf, es como de casa desde que en 2014 nuestra Fundación instaló en el pozo de la leprosería una bomba de acción fotovoltaica para extraer el agua, proyecto al que siguió, en 2017, el de electrificación de todo el complejo sanitario-asistencial. El CTAL está regido por las Hermanas Siervas de la Cruz de Cristo, fundada en Benin en 1992.

Sor Alfonsina superiora de Madjré 2Sor Alphonsine se reunió en nuestra sede de la calle Blasco de Garay, para hablarnos de las dificultades y los progresos de su comunidad desde que la energía eléctrica es una realidad en el Centro las 24 horas del día. Citaremos algunos:

• Los 50 niños leprosos residentes pueden estudiar a la luz de una bombilla y prolongar así su horario escolar. Como el centro actúa en régimen de “puertas abiertas”, también tienen acceso a estas instalaciones pequeños de las aldeas cercanas.
• Bajo la luz eléctrica, las mujeres elaboran harina de yuca, ingrediente principal de muchas recetas africanas. Alternan con la confección de escobas y cestos a partir de ramas de palmera (los cestos más labor de los hombres), y todo ello tanto para consumo interno como para venta en el mercado. Las mujeres fabrican también jabón en base al aceite de palma
• La extracción de agua abundante por bombeo fotovoltaico permite a la leprosería servir de suministrador ocasional a muchas familias del entorno, en épocas de escasez, a precios siete veces inferiores a los del mercado.
• Le electrificación ha mejorado drásticamente los servicios del Dispensario y la Farmacia, también abiertos a la comunidad comarcal. Más de 3.000 pacientes acuden a consultas de diferentes patologías en la leprosería a lo largo del año.

El agua, la luz y la prestación sanitaria han convertido a la leprosería en un centro de referencia social en Madjré y su zona de influencia. Sor Alfonsina y sus dos compañeras de congregación viven con felicidad y entrega infinita la transformación de una leprosería creada hace ya 42 años.

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