N5 Julio 19El relevo en la presidencia de la Junta Directiva protagonizó el momento emotivo de la Asamblea anual de Voluntarios y Amigos de Energía sin Fronteras del pasado día 13. Lucila Izquierdo cedió su cargo, del que había relevado a José María Arraiza en 2013, al también voluntario Jesús Abadía. La presidenta del Patronato de Esf, Pilar Sevilla, que presidió el acto, tuvo para ambos cálidas palabras de reconocimiento y afecto personal. Para Lucila, por su impagable apoyo y cercanía, por su entrega sin reservas a la organización (compatibilizó durante ocho años su tarea profesional en el Ciemat con el voluntariado en Esf) y por su eficiencia como presidenta de la JD. Pilar recordó su vinculación laboral en Endesa con Jesús Abadía, de quien resaltó su capacidad técnica y su ejemplar trayectoria. La presidenta agradeció a Abadía, en nombre de todos, la aceptación de un cargo tan exigente.

Lucila Izquierdo resaltó en su despedida el aspecto humano de su trayectoria en Esf, donde encontró maestros, amigos, compañeros y, por supuesto, retos de enorme valor para la organización. Con especial acento evocó la figura de José María Arraiza (un verdadero símbolo para todos nosotros) y la ayuda y estímulo que le había prestado. Lucila Izquierdo volverá a dedicarse con especial atención al área de Estudios y a la Comunicación. Lucila cerró su discurso con un emocionado reconocimiento: “Soy hoy una persona totalmente diferente a la que entró en Esf”.

Jesús Abadía, nuevo presidente de la JD desde el pasado día 11, reconoció su escasa experiencia en Esf (un año de voluntariado) y anticipó: “No traigo un programa propio. No hace falta. Todo está dicho en el Plan Estratégico”. Y recordó sus prioridades: recuperar nuestro impacto en la Cooperación (“llegar a esa gente que nos está esperando”); aumentar nuestras fuentes de financiación y, con ellas, el volumen de nuestros proyectos (“tenemos voluntariado competente para afrontar doble o triple tarea de la actual”); aumentar nuestra visibilidad usando mas y mejor las redes sociales para conectar con los mas jóvenes; centrarnos en el seguimiento de la Agenda 2030, puesto que nuestra actividad incide en mayor o menor medida en los 17 ODS; acentuar el enfoque de género en nuestros proyectos para reducir la desigualdad hombre/mujer y, en general, servir a los Derechos Humanos en toda su extensión.
En el aspecto operativo, Abadía anunció su deseo de “repescar” a voluntarios “desenganchados” y de agilizar los procedimientos de gestión y toma de decisiones-

Lola Sánchez, del área de Voluntariado, se mostró orgullosa de este colectivo, que aporta a la organización más de 20.000 horas anuales de trabajo altruista. Curiosamente, de los 162 voluntarios activos en 2019, el mayor número (89) tiene entre 18 y 26 años.


Luis Ruiz, del grupo de Amigos de Esf, informó de que eran 190 a finales del pasado ejercicio. Los ingresos por cuotas, eventos y aportaciones especiales alcanzaron los 86.449 euros, que se destinaron a cofinanciar los proyectos de Corylus-Honduras, Centro de Ciegos de Bafia (Camerún), Pozos de agua en Assahoun (Togo) y Aula Solar en Kara (Togo).

Hernán Cortés, jefe del proyecto Corylus-Honduras, detalló el avance de esta novedosa iniciativa, consistente en la provisión de equipos fotovoltaicos domiciliarios de instalación sencilla y coste asequible, mediante una forma mixta de financiación. En la primera fase del proyecto se han entregado equipos a 235 familias. Esf aporta, además del liderazgo del proyecto, el 50% de la financiación que es asumida por el beneficiario con un retorno que pasa a nutrir un “fondo semilla” o fondo solidario que sirve para garantizar financiación a futuros beneficiarios.

Lucila Bergareche, gerente de Operaciones, informó de que en 2019 Esf puso en servicio cuatro proyectos propios; Agua para el Centro de Ciegos de Bafia (Camerún), dos nuevos pozos en Assahoun (Togo); un Aula Solar en Kara (Togo) y el proyecto Corylus para el acceso domiciliario a la energía solar.
Durante el pasado año, Esf trabajó en 20 proyectos que afectarían a más de 32.000 beneficiarios, con una inversión de 210.077 euros.

Como invitada especial, asistió la Asociación Mujeres Unidas contra el Maltrato (MUM), representada por Consuelo Sánchez Algaba, que tuvo palabras de reconocimiento a Esf por la ejecución de un proyecto de electrificación fotovoltaica de la residencia que esta Asociación ha acondicionado en la Comunidad de Madrid.

MUM es una asociación sin ánimo de lucro creada en 2010, desde la experiencia personal de su fundadora, para ayudar a mujeres víctimas y supervivientes de violencia de género. MUM está formada por un equipo profesional de psicólogas, abogadas y trabajadoras sociales que, junto con un equipo de voluntariado, se dedican de forma altruista a este proyecto de gran contenido social.
MUM tiene un doble objetivo: apoyar a las mujeres en el difícil proceso de pasar de víctimas a supervivientes de malos tratos, y la prevención y educación como herramienta clave para luchar contra la violencia de género. Su testimonio fue conmovedor y gratificante a la vez.