Por José Luis Trimiño (1)

N4 Sep 19Con ocasión del 8 de marzo, Eurodad, el Gender & Development Network y FEMNET publicaron un informe-briefing sobre igualdad de género, sus ventajas y sus inconvenientes. Recordemos la definición de alianza público-privada (APP): un acuerdo entre actores públicos y privados para la prestación de servicios públicos.

Ventajas
Sus defensores percibimos dos ventajas:

  1.  Se movilizan recursos.
  2.  Eficiencia. Los donantes y las instituciones internacionales las
    promueven para financiar proyectos de infraestructuras y servicios sociales en países en desarrollo (APPD).

El informe argumenta que hay pocas pruebas de esos beneficios, muchos fracasos que han resultado lesivos para el sector público y que, de hecho, pueden aumentar la desigualdad de género por tres caminos:

Inconvenientes

  • Considera frecuente que las APP acaben siendo más costosas que la provisión pública de los servicios y con más riesgos para el sector público: si el proyecto fracasa -lo que no es raro- el sector público tiene que acudir al rescate. Y la consecuencia es que el Estado tiene menos recursos para cumplir sus fines, en particular, atender a las cuestiones de género.
  •  Las empresas privadas son, en última instancia, responsables ante los accionistas, no ante los ciudadanos[. Cuando los servicios los presta el sector privado, las decisiones sobre necesidades y capacidades de las personas suelen tomarse en marcos empresariales. Ello empuja a centrar la atención en quienes más pueden pagar, desenfocando los objetivos sociales que podría tener la APP. Y da problemas de transparencia. Es difícil exigir a las empresas responsabilidades sobre los objetivos sociales; a veces es difícil identificar a propietarios y responsables; se evaden impuestos...
  • La búsqueda de beneficios limita la oferta de trabajo digno para las mujeres en los proyectos operados mediante APP. Las empresas reducen salarios y empleos siempre que pueden, aprovechándose de las mujeres trabajadoras. Todo ello da como resultado que las mujeres son, a la vez, más dependientes de los servicios e infraestructuras sociales y menos capaces de acceder a ellos.

Eficiencia más que ideología

El informe sostiene que es necesario enfocar la financiación de servicios e infraestructuras sociales basándose más en las pruebas que en lo ideológico. Hay que valorar la capacidad de proporcionar servicios accesibles y de calidad y su relación coste-eficacia.

Del informe se han hecho eco diversos foros y organizaciones. En particular, María José Romero, de Eurodad. Romero destaca que, en general, las mujeres tienen menos ingresos que los hombres y menos acceso a los recursos, por lo que tienen más necesidad de acceder a bienes y servicios públicos.

(1) José Luis Trimiño, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, es secretario general de la JD de Esf.