Por Emilio Carnicero (1)


N5 Sep 19Soy voluntario de Energía sin Fronteras (Esf) desde el año 2010, cuando me incorporo por mi amistad con Lola Bermúdez y José María Arraiza.

Con Lola a través de sus actividades de servicio de atención a los Inmigrantes en Majadahonda, donde continúo dando clases a adultos (marroquíes, brasileños, países del Este, otros).

Con José María como presidente de la Junta Directiva en Esf, me hago cargo de los países del África del Oeste (Benín, Togo, Camerún, Senegal) en su mayoría francófonos.

En estos casi diez últimos años, hemos emprendido proyectos de agua y de energía en comunidades rurales con carencias elementales.

El agua potable es la vida para la comunidad. Cuando llegamos a estas comunidades nos preguntamos cómo puede haber asentamientos de población en un sitio sin agua para beber. Ciertamente, en la estación de lluvias una tierra relativamente feraz produce alimentos para la supervivencia; de ahí los asentamientos, pero, en ausencia de otras infraestructuras, el agua que beben es el agua estancada, causante directa de las enfermedades hídricas, siempre recurrentes en estas comunidades, especialmente en la población infantil.

Con los proyectos de pozos y la venida del agua potable a la comunidad se vive una alegría indescriptible, en primera instancia para las madres, y después para toda la comunidad, que experimenta un salto cualitativo en la salud y en el bienestar de todos.

La disponibilidad de agua a lo largo de todo el año favorece igualmente una agricultura menos dependiente de la estación de lluvias.

Nosotros hemos sido testigos directos, y recibido las bendiciones de la comunidad.

Como muestra de lo anterior, cito los proyectos de pozos en Nikki (Benín) con la SMA (Sociedad de Misiones Africanas), en el Dispensario de Bongowerou (Benín) con las Hermana Argentinas (ECJ), o en Assahoun (Togo) con ‘Les Semailles’.

Por otra parte, convencidos de que la energía es un vector principal del desarrollo humano, esto nos lleva a realizar igualmente proyectos de energía eléctrica para suministro de comunidades que carecen de ella. Tanto para el bombeo de agua, como para la alimentación eléctrica de equipos en cooperativas de mujeres (obtención de aceite de karité, molienda de cereales) o en talleres artesanales (carpintería, soldadura). También la iluminación nocturna de toda la población, lo que supone un salto cualitativo en la seguridad, en el trabajo escolar, permite otras actividades de tipo productivo, y facilita las relaciones en la comunidad.

Es de destacar la electrificación de dispensarios (pozo, equipos, iluminación) mejorando la atención a los pacientes y facilitando la vida de los equipos humanos que los atienden, personal residente o en misión.

Cito los proyectos de farolas y campo solar, en Fô-Bouré, la Leprosería de Madjrè, el Dispensario de Bongowerou, o el Dispensario de las Oblatas en Glo-Djigbé. Todos ellos en Benín. También la instalación de una turbina hidroeléctrica, aprovechando un curso de agua existente, para alimentación en electricidad de la granja escuela de Kumbo en Camerún.

La formación de técnicos locales allí donde desarrollamos proyectos ha sido una preocupación constante a lo largo de estos años. De este modo hemos trabajado con la comunidad salesiana en Benín y en Togo. En primera instancia formando en España a dos ciudadanos benineses, Patrick y Florentin, con estancias en el Centro de Energía Renovables (Cenifer) de Pamplona. Patrick es, en la actualidad, Director del Centro de Formación Profesional Don Bosco en Cotonou (Benín). Florentin reside en Parakou y colabora en diferentes proyectos de Esf, atendiendo a otras necesidades locales.

La formación local queda reforzada por la impartición de cursos que llamamos ‘Aula Solar’ en las instituciones salesianas de Benín (Parakou) y Togo (Kara). Estos cursos instruyen en Energía Solar Fotovoltaica a estudiantes locales de formación profesional, así como a profesionales, con formación teórica y práctica.

Igualmente en Kumbo (Camerún) se imparten cursos de formación en energía fotovoltaica con la participación de Shumas (Srategic Humanitarian Services) y Ficaid (Fundación ICAI para el desarrollo). Este equipo humano también ha promovido proyectos de electrificación en instituciones cercanas (Hospital Widikum, Centro SAFRAHOST).

Todo lo anterior nos hace sentirnos útiles en la medida en que participamos en la mejora de la calidad de vida sostenible en las comunidades.

Animo a nuevos voluntarios a vivir y sentir, con su trabajo, el mundo de la Cooperación.


(1) Emilio Carnicero, ingeniero de Caminos, es voluntario de Esf desde hace 14 años y responsable de proyectos para África Occidental.

PIE DE FOTO: Emilio Carnicero en la leprosería de Madjré (Benin), tras la entrada en servicio de la electrificación domiciliaria del complejo asistencial.