N3 octubre19En su blog (de Esf) de 4 de septiembre, José Luis Trimiño (1) aborda un asunto de palpitante atención en el mundo de la Cooperación: el acceso a la energía en la ayuda humanitaria, referida, en concreto, a los refugiados de todo el mundo. “Hasta ahora -escribe José Luis- en la Fundación Energía sin Fronteras no trabajábamos en la ayuda humanitaria. Sí lo hacen organizaciones muy próximas a nosotros, como la Fundación Iberdrola y Acciona, miembros de nuestro Patronato, y el itd de la UPM, integrado, al igual que Esf, en la Mesa de Acceso Universal a la Energía. Esf no descarta incorporarse a esa iniciativa”.

La energía, olvidada para los desplazados-.Trimiño recoge varios puntos de interés de un artículo de Rachel Kyte, directora de la iniciativa SE4A, lanzada hace años por Naciones Unidas y el Banco Mundial. La autora del artículo “considera –recoge Trimiño- que la ayuda humanitaria suele considerarse como algo temporal, de corto plazo, lo que ha llevado a no tomarla demasiado en cuenta y hacer uso, casi sin pensarlo, de petróleo y gasóleo”.

Soluciones energéticas disponibles. Rachel Kyte advierte que la actual transición energética deja de lado a 70 millones de desplazados, de los cuales unos 26 millones tienen la condición adicional de refugiados. Los desplazados necesitan acceso a la energía para disponer de calor, luz, conectividad, centros de salud, ordenadores, empleo... En paralelo, el desarrollo de nuevas tecnologías ofrece soluciones para llevar el suministro de energía fuera de la red convencional. En este hecho se basa Kyte para proponer un cambio en los enfoques habituales de la ayuda humanitaria, que incluya los servicios energéticos.

Datos rigurosos y coordinación. Para desarrollar soluciones basadas en la realidad, Kyte plantea tres actuaciones inmediatas: recopilar datos rigurosos sobre los desplazados, aunar esfuerzos de los actores comprometidos en esta causa, incluido el sector privado, y coordinar actores, alianzas, políticas y compromisos financieros para el acceso a la energía de los desplazados.

Reconocer la energía como ayuda humanitaria. Trimiño abunda en estos argumentos, en base también a un documento del Global Refugee Forum que se celebrará en Ginebra el próximo diciembre. En síntesis, el documento aboga por un reconocimiento de la energía como una prioridad formal de la ayuda humanitaria, lo que debe dar lugar al establecimiento de planes energéticos nacionales que contemplen las necesidades de los desplazados y al diseño de políticas financieras dirigidas a ese objetivo.

(1) José Luis Trimiño, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, es secretario general de la Junta Directiva de la Fundación Energía sin Fronteras.