N6Febrero20 4

Por José Luis Trimiño (1)


Los que trabajamos en el acceso universal a la energía estamos familiarizados con el ODS 7 de la Agenda 2030 (Garantizar el acceso de todos a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna) y sus metas, relativas al acceso a la electricidad, al cocinado limpio, la eficiencia energética y las energías renovables. Sabemos que lograr el acceso a la energía no es solo cuestión de dinero; se requieren políticas y un marco regulatorio apropiados. Más aun, sin políticas y regulación adecuadas no es fácil que llegue la financiación y, si llega, probablemente el resultado no será satisfactorio.

N6Febrero20 2Los indicadores establecidos para el ODS 7 cubren los cuatro aspectos (electricidad, cocinado, eficiencia y renovables). Pero, ¿cómo saber si las políticas y el marco regulatorio son los adecuados? Y ¿cómo medirlo?
De esto se ocupan los informes RISE (Regulatory Indicators for Sustainable Energy) que prepara, cada dos años, el programa ESMAP del Banco Mundial.

Estudio de 133 países

Voy a referirme hoy al último informe publicado, el “RISE 2018”.
El RISE 2018 abarca 133 países (que representan el 97% de la población mundial). Permite, por una parte, tener una visión global; por otra, comparar la situación y los avances de cada país con los de otros y -yo diría que, sobre todo- identificar aspectos en los que es necesario cambiar las políticas o los marcos regulatorios.
Incorpora algunas mejoras respecto al informe de 2016:
- tendencias de las políticas desde 2010;
- la aplicación efectiva de las políticas;
- cobertura de los sectores de calefacción y transporte;
- el cocinado limpio.

1. Conclusiones
Es inevitable que las conclusiones generales sean vagas. El resumen ejecutivo y el comunicado de prensa señalan que:
• Globalmente, hay una mejora sustancial:
• En 2010, solo 17 países tenían políticas sólidas de energía sostenible; a fines de 2017 ya eran 59.
• Muchos de los países más consumidores han mejorado el marco regulatorio de manera significativa y han adoptado metas precisas tanto en energías renovables como en eficiencia -siguiendo el Acuerdo de París.
• Hay avances sustanciales en países de todas las regiones -desarrollados y en desarrollo.

N6Febrero20 32. Más necesidades
Se necesita mucho más. En adopción de políticas eficaces solo estamos a medio camino.
• Cocinado limpio:
Sigue siendo el aspecto al que prestan menos atención las políticas y el que recibe menos financiación.
Ha habido pocos avances: a) en normalización de las cocinas limpias y b) en incentivos a consumidores y productores para adoptar tecnologías limpias.
• Acceso a la energía:
Hay una correlación entre los países en los que han mejorado las políticas y en los que ha mejorado la tasa de acceso.
Allí donde falta mucho acceso a la electricidad, las políticas se orientan cada vez más a las soluciones fuera de red.
• Energías renovables:
50 países (casi el doble que en 2010) tienen marcos políticos que facilitan el avance de las renovables.
El 93% de los países han fijado una meta para las renovables, el 84% tiene un marco regulatorio que las apoya y el 95% permite que sean operadas por el sector privado.
Pero esas políticas se suelen focalizar en la electricidad, dejando de lado la calefacción y el transporte (que suponen el 80% del uso de la energía).
• Eficiencia energética:
El 25% de los países -que suponen el 66% del consumo mundial de energía- tienen políticas avanzadas en eficiencia energética (en 2010 solo eran el 2%).
Pero la eficiencia energética global sigue siendo baja.

3. Nuevos desafíos
• Estamos solo a mitad de camino en el establecimiento de políticas adecuadas de energía sostenible, lo que pone en riesgo tanto el alcanzar el ODS 7 como el mantener el aumento de temperaturas por debajo de 2ºC.
• No basta con que las políticas sean sólidas. Tienen que ser aplicadas -y por instituciones eficaces.
• Hay países donde se ha avanzado en las políticas, pero se ha ido deteriorando la situación económica de las empresas nacionales de servicios energéticos, lo que constituye un riesgo para que siga el progreso.
Hacer frente a estos desafíos es esencial para que el acceso universal a la energía sea una realidad y que perdure. Se trata de la “sostenibilidad institucional”, que es, en mi opinión, la dimensión menos difundida de la sostenibilidad.
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José Luis Trimiño es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y responsable de la Secretaría General de la Junta Directiva de la Fundación Energía sin Fronteras