SIN OLVIDAR EL PASADO Y MIRANDO AL FUTURO

                                                                                                         Por Antonio López Cerdán

Conocía a Mariano Cabellos y José Hernández desde hacía muchos años, nuestra relación era personal como consecuencia de tener un gran amigo en común. El tiempo pasó y sus vidas profesionales se extinguieron, pero no su compromiso como voluntarios de Energía sin fronteras. Después del 2010, Mariano me empezó a hablar de Esf  y que debería colaborar como voluntario, pero mis compromisos profesionales me lo impedían; en esa época yo estaba en GS Inima como director de servicios corporativos , empresa a la que me incorporé en 1993 y de la que me desvinculé en septiembre de 2015 por mi jubilación.

Hasta ese momento mi vida profesional había transcurrido en el sector de la construcción y en diferentes empresas, algo poco habitual en profesionales de mi edad. Todo empezó en 1972 en Barcelona con Dragados. En 1976 me trasladé a Madrid con Montubi Dragados Pipelines y en 1978 cambié a Hispano Alemana de Construcciones, con la que iniciamos dos proyectos en 1980 en Iraq, en donde permanecí hasta 1985. Después de adquirir a Huarte cambió de nombre y permanecí en ella hasta 1990. Ese mismo año me incorporé a  Auxini, desde donde me trasladaron a  Inima en 1993.

Una vez jubilado empezaron mis contactos con Esf y en 2016 comenzó mi andadura como voluntario. Actualmente soy responsable del área de Administración y Control y después de los avatares padecidos en los años 2019 y 2020, trato de que todos los asuntos se normalicen y tengamos toda la información en tiempo y forma.

No quiero dejar de mencionar a dos personas que se entregaron con todas sus fuerzas y conocimientos a nuestra Fundación y que ya no están con nosotros; de ellas aprendí muchas cosas: Diana Cuéllar y José María Arraiza. Este último me demostró su enorme calidad humana el día que le acompañé a ver a Diana al hospital.

Mi intención es continuar como voluntario de Esf mientras me queden fuerzas, pero también hay que dar paso a nuevas generaciones, que aportarán sus conocimientos y esfuerzo para conseguir el crecimiento y actualización de esta ONG tan peculiar, que basa su desarrollo en las PERSONAS y en la que todos sus proyectos tienen como beneficiarios a las PERSONAS.